¿Cuantas veces nos hemos encontrado en nuestro camino corporativo con líderes enfocados de manera feroz en los resultados de la empresa y que se olvidan de sí mismos y olvidan que su trabajo depende de personas, de seres humanos que piensan, sienten y tienen emociones?
Seguramente hemos escuchado muchas veces la frase “Work hard – Play hard” muy arraigada en la cultura corporativa y que implica que las personas pueden estar orientadas a los resultados y hacerse tiempo para actividades que les producen placer. Estudios recientes (Lonnie Aarssen en The Open Psichology Journal) revelan que esto es posible y que las personas que lo logran cuentan con un alto grado de autoconocimiento, energía y organización.
Desafortunadamente en el mundo corporativo actual esta frase tiende a convertirse en “Work hard – Work more” ya que en general el hecho de trabajar duro implica estar operativo gran parte del día, de manera que la parte correspondiente al disfrute puede reducirse a unos cuantos minutos de la semana o bien a desaparecer completamente.
Como líderes llegamos a mantener la mirada en los objetivos de nuestro negocio y dejar de ver a las personas que tenemos junto a nosotros e incluso dejar de venos a nosotros mismos como personas.
Carl Rogers en “Psicoterapia Centrada en el Cliente” sostiene que “el liderazgo centrado en el grupo es un enfoque en el cual el líder valora dos objetivos: el desarrollo último de la independencia y autorresponsabilidad del grupo, y la liberación de las capacidades potenciales del mismo”.
El líder centrado en el grupo transmite calidez y empatía permitiendo una internalización con los miembros de su equipo, también se concentra en su atención a los demás, busca entender a los miembros de su equipo, refleja sus pensamientos y adopta una posición empática que permite fluir a ambas partes, busca un entendimiento de los significados y las intenciones a través de la escucha activa percibiendo lo que el otro percibe, asumiendo el papel de la otra persona.
El líder centrado en el grupo acepta a su equipo y permite libertad de acción, dentro de los límites, confiando en las propias capacidades del grupo; los límites son dinámicos en función de la confianza desarrollada entre el líder y su equipo. Promueve la vinculación de las ideas de los miembros del equipo para crear sinergias dentro del mismo.
Rogers indica que “Estas son funciones que el líder centrado en el grupo desempeña más o menos continuamente hasta que son asumidos por otros miembros”, lo que conduce al punto en que el líder, en el extremo, sea prescindible.
En una aproximación más aterrizada de los conceptos de Rogers al modelo corporativo, Carlos Moreno, en su libro Liderazgo Humanista y Acción Directiva, hace tres consideraciones respecto al liderazgo que permiten ubicarlo en relación con las empresas y las personas que las forman.
La primera consideración tiene que ver con la forma en que se ejerce el liderazgo desde sus bases, ya que el liderazgo se ejerce en los equipos sobre los que se puede tener reporte directo o no, dirigiéndolos hacia la obtención de los objetivos de la empresa. Esto es un liderazgo por influencia.
La segunda consideración tiene que ver con una definición básica de liderazgo, que significa guiar o conducir a otros en la consecución de objetivos por sus reportes directos y además a través de éstos hacia sus propios equipos en efecto cascada. Esto representa un conjunto de elementos comunes que determinan el estilo de liderazgo.
La tercera consideración tiene que ver la responsabilidad individual y del equipo que se dirige para la consecución de los objetivos estratégicos de la empresa; todos y cada uno de los miembros del equipo son responsables, como un todo, de los resultados del equipo, dando al liderazgo una característica organizacional y no solamente individual.
Moreno menciona que el liderazgo humanista “parte de un principio claro: la empresa es una comunidad de personas. La empresa gira en torno a la realidad “persona”. La empresa la constituyen, fundamentalmente, personas… El liderazgo humanista está fundamentado en la persona”.
Esta definición nos ayuda a establecer un punto de partida para entender cómo se puede ejercer un liderazgo humanista en el mundo real. Si consideramos algunas de las características que Moreno menciona podemos aterrizar estos conceptos:
El liderazgo lo ejercen personas de carne y hueso, esto permite dar al liderazgo la primera dimensión humana, los líderes son personas, solamente personas que son susceptible de aprender cómo ejercer el liderazgo. Los buenos líderes se conocen a sí mismos como personas, lo que les permite ejercer la autogestión, la relación empática con los otros y el manejo de las relaciones. Entienden sus propias fortalezas y limitaciones lo que les permite ser efectivos en las acciones determinadas por sus fortalezas y entender cómo pueden acercarse a otras personas u organizaciones para solventar sus debilidades.
El líder humanista es capaz de enseñar a los demás a través del ejemplo continuo que genera confianza en los miembros del equipo y en la organización, se apasiona por su trabajo y transmite esa pasión a los demás.
La motivación es una cualidad del líder humanista, dar sentido al trabajo de las personas de la empresa. Moreno afirma que “Cuando (el líder) es capaz de llegar a los motivos más hondos de la acción humana, ayudando a sus subordinados a descubrir el valor y el sentido de lo que están haciendo, entonces, y sólo entonces, es un líder”.
El liderazgo humanista representa un cambio constante, el líder está en movimiento continuo, lo que viene de una característica esencialmente humana, el hombre en estricto sentido es dinámico.
Y, por último, el líder humanista sabe ser prescindible, prepara a su equipo a ser independiente para que puedan tomar su lugar, lo cual eleva el sentido de responsabilidad del equipo.
De esta forma, con una aproximación corporativa desarrollada por Carlos Moreno sobre las teorías de Carl Rogers sobre al liderazgo humanista podemos emprender un camino hacia la luz del líder que se entiende a si mismo como persona, ve a las demás personas en su entorno, las entiende, ayuda el desarrollo de líderes y conoce el momento de dejarlos actuar por si mismos.
¿Que piensan de esta forma de ver y ejercer el liderazgo? Compartan sus opiniones por favor.
Fernando

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I would love to work in a company where the leadership works under the described “peoplecentric” leadership principles. But what about the technical knowledge and individual technical competency? The company needs to accomplish technical deliverables. Will this leadership model work for all types of companies, from services, labor, industrial and technological ones? From my perspective, leadership is all about the behaviors described in this article, but needs to also contain the other “more or less human” dimension of quality and performance of the work done. And the leadership style needs to adapt to the different kinds of business and environment: task oriented, objectives oriented or strategical.
Muy buena reflexión aplicable en todos los ámbitos.
Fernando, leo un estilo de liderazgo amparado en una visión holística, integral, humanista como bien las llamas y con algo de sentido utópico.
El mundo corporativo moderno exige resultados rápidos para mostrar y evidentemente esto facilita que al líder se le olvide la parte humana de su equipo, por estar centrado en el número. Es aquí donde las competencias blandas del liderazgo centrado en el grupo como la empatía, la escucha activa, la identificación de las competencias y valores de cada miembro del equipo entra en juego, pero no es automático.
El líder necesita desarrollar estas competencias de manera intencional y aplicarlas mediante el ejemplo como lo menciona el artículo.
Muchas gracias por compartir esta nueva visión de liderazgo tan necesaria y aún escasa en nuestro medio.