Rejuvenecer y enfrentarse a nuevos horizontes representa un reto difícil de superar tanto para las empresas como para los ejecutivos.

La resistencia al cambio proviene por lo general de la inercia organizacional o personal que invita a permanecer en la zona de confort.

Estar en la zona de confort, como lo definen los maestros Eduardo Borja y Pepe Meneses en su taller “Vive de tu pasión”, no es necesariamente vivir en total confort, como si estuviéramos tomando el sol en la playa, sino que en realidad nos sentimos incómodos por mantenernos rígidamente atrapados, amarrados en esa zona.

La resistencia a la innovación y renovación se presenta no solo por las estructuras rígidas y los sistemas establecidos, sino también por la tendencia de los ejecutivos y las empresas a quedarse atrapados dentro de su pensamiento convencional, a nivel industria o a nivel personal, en lo relacionado a factores que son clave para el éxito profesional y las prácticas de negocios.

Seguir atrapados en un sistema que es soportado por las creencias sobre cómo conseguir el éxito suele ser más fácil que retarlo y buscar nuevas alternativas de crecimiento.

La habilidad para salir del pensamiento convencional y establecer una nueva y única posición de diferenciación es crítica para el crecimiento, especialmente si estamos en una condición de madurez (empresarial o profesional) en donde nuestras creencias nos impiden ver más allá del horizonte de la zona de confort, aunque ésta nos llene de incomodidad..

En esta acción aterradora de salir de la zona de incomodidad, las empresas y los profesionales pueden trabajar con expertos que les acompañen en el proceso de entender su situación actual, revisar las creencias que los mantienen en un lugar y explorar alternativas diferentes para moverse fuera de las fronteras tradicionales.

Y tú, cómo te estás preparando profesionalmente o dentro de tu empresa para dar el primer paso hacia horizontes nuevos llenos de posibilidades diferentes?