La historia reciente muestra que en los países de Latinoamérica los cambios de gobierno representan un riesgo para las empresas micro, pequeñas y medianas dada la incertidumbre que se genera en los mercados internos y externos en relación con las políticas micro y macroeconómicas de los gobiernos entrantes, y con mayor impacto si la tendencia es a promover cambios significativos en los modelos político-económicos del país en cuestión.
De acuerdo con el reporte Latinobarómetro 2017, los votantes de los países toman cada día menos en cuenta el mundo que los rodea y basan su comportamiento en el mundo inmediato en el que viven sus experiencias a diario, dando un sentido de inmediatez a las actividades que se desarrollan en el país, olvidando el objetivo primordial de cada persona y de cada empresa.
En la región Latinoamericana se vivieron cambios de modelos económicos en varios países siguiendo las filosofías partidarias de los gobernantes, se tienen los casos de Brasil y Argentina que vivieron regímenes con tendencia socialista del 2003 al 2015/16
De acuerdo con datos del Ministerio de Producción de Argentina y del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, el número de empresas operativas en estos países tuvo un ligero incremento en los períodos mencionados con un 13% en Argentina y un 7% en Brasil.
Sin embargo, aunque el cambio neto es ligeramente positivo, el tema importante a analizar es que las tasas de destrucción de empresas son muy altas (10 a 11%) en comparación con el crecimiento neto, esto indica, que si bien, se han creado empresas también han fracasado un gran número de ellas en el período analizado, lo cual implica que existe un riesgo relacionado al cambio de políticas o la presencia de crisis económicas.
El impacto de la economía sobre las empresas pequeñas y medianas en períodos de desaceleración económica de los mercados, producto de los cambios radicales de gobierno o crisis económicas, se observa principalmente en una reducción de la demanda, una tendencia a retrasos en los pagos de clientes y el shock del entorno financiero que afecta la disponibilidad de créditos para capital de trabajo.
Nuestro país está viviendo un cambio significativo en la forma de gobernar, se está planteando una separación del gobierno y los mercados lo que genera incertidumbre. La reacción natural ante la incertidumbre es la cautela, y por lo tanto inversionistas y empresarios aplazan proyectos a la expectativa observar los efectos de los cambios en las políticas, afectando de esta forma a sus proveedores que generalmente son empresas pequeñas y medianas. Esto desencadena una ola de cautela que llega a consumidores que dejan de comprar bienes, generando una desaceleración en el consumo que hace que las empresas se contraigan, esto es una tormenta perfecta.
A todas luces se presenta un panorama complicado para las pequeñas y medianas empresas o para aquellas que quieren iniciar operaciones debido a que viven del hecho que sus clientes desarrollen proyectos de infraestructura o bien dependen del consumo de las personas.
De acuerdo con los datos que se presentan, muchas empresas desaparecen en estos períodos, sin embargo, otras muchas has logrado sortear estas etapas y de hecho se han fortalecido, lo cual implica que, para estas últimas, las épocas de cambios han representado una oportunidad de crecimiento ya que han encontrado alternativas de mercado y operacionales que les han ayudado a superar los momentos complicados.
Estas empresas han salido de su espacio habitual de mercado para buscar nuevos clientes ahí en donde no habían dirigido su atención anteriormente creciendo así la demanda, no mediante diversificación de productos, lo que generalmente requiere de muchos recursos, sino a través de ver a estos nuevos clientes desde la mirada de la posibilidad ampliada de sus productos tradicionales.
Adicionalmente, se han mirado hacia el interior ya que estas empresas han hecho un trabajo de introspección para entender cuál es su situación actual dentro del sistema formado por mercado-empresa-proveedores, es decir, saben cómo se encuentran interna y externamente para de ahí encontrar mecanismos de eficiencia que les generen mejores costos y lograr mayores márgenes de ganancia.
Otra característica que distingue a estas empresas es el tener una claridad de sus objetivos de mediano y largo plazo, esta visión de futuro que les permite prepararse para navegar en las aguas turbulentas de los cambios de régimen.
Con una idea clara de los mercados en los que se compite, una buena definición de la estructura operativa y una clara visión de futuro, las empresas pueden potenciar exponencialmente sus recursos y generar ganancias. El acompañamiento de expertos en estos procesos es importante ya que pueden ayudar a que los dueños de empresas amplíen su mirada estratégica y encuentren caminos alternativos para su desempeño y así superar las épocas de incertidumbre.
Acércate a nosotros, estamos para ayudarte en el crecimiento de tu empresa.
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